Esta serie surge a partir de mi interés por los naipes como objetos. En mi diario transitar y desde hace algunos años, se me cruzan en el piso, en el pasto, en la arena, en la basura. Son naipes perdidos, abandonados a su propia suerte , descastados . ¿Qué manos las habrán sostenido, qué historia esconderán? Están quemados, rasgados, sucios y doblados, son naipes marcados, piezas únicas e irrepetibles. Su belleza está en su particularidad y en el misterio de su procedencia. |
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