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| La crisis política y social de fines del año 2001, con la brutal “bancarización” me dio pie para ubicar sobre los bancos de plaza, que generalmente representé solitarios, a los desposeídos, desplazados, sin techo, en suma, “bancarizados”. Pero no se trata solamente de los (nuevamente) descastados, sino del juego de la vida, el misterio del porqué están allí ellos y no yo. Increíblemente son los naipes, los que me ayudan a develar este misterio, porque: La vida es como una partida de naipes: las cartas que recibo, dependen de la suerte, pero la manera en que juego, depende de mi. |
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